miércoles, 31 de mayo de 2017

Volar [30]


Lo mío son los aviones.
Aviones comerciales, aviones del ejército, helicópteros y cosas de esas.
Bueno, también me gusta el fútbol, pero no tanto como a mi hermano.

Me gusta el fútbol cuando vamos ganando, de lo contrario no me gusta casi.
Me desespera perder, por eso hago hasta lo imposible por ganar.
Mis compañeros dicen que soy muy “faulero” y ventajoso, y que alego demasiado. Siempre estoy alegando, es verdad, y siempre en voz alta, es verdad también, no se puede alegar sin gritar. Es que me van desesperando todos, los de mi equipo y los otros, todos quieren ganar, y yo no quiero perder, así que me toca alegar todo el tiempo y hacer muchas faltas si es necesario.

Pero lo mío son los aviones, bueno, y gritar un poco.
En realidad no me doy cuenta que estoy gritando, quizá es porque en mi casa todos gritamos, quizá es porque en mi país todos gritamos, todo el tiempo. Somos alegres, eso dicen, no sé.

Lo de los aviones es una pasión de verdad.
Cuando sea grande quiero ser piloto, o futbolista, no lo sé. Tengo un juego de simulación de vuelo para jugar en la computadora, ya he logrado aterrizar todos los aviones, incluidos los supersónicos. Juego desde que tengo cuatro años, desde que mi papá me compró el simulador en uno de sus viajes.

Es una lástima que el Concorde ya no vuele más, porque me hubiera gustado pilotarlo, o por lo menos, volar en él. Mi papá dice que si quiero ser piloto tengo que empezar por estudiar bien en el colegio y levantarme temprano. Dice que todos los pilotos madrugan sin dificultad, hacen su rutina, y vuelan, y así debería hacer yo. Levantarme sin gritos, correr a ducharme y a lavarme los dientes, vestirme, organizar mi cama, tomarme la leche, y salir volando, listo para ir al colegio.

Me entretengo mirando una paloma. Se me olvidaba, también tengo que tomarme la medicina. No sé si los pilotos deben tomarse su medicina, supongo que si. Si hay una paloma en la ventana puedo quedarme mirándola por varios minutos, hasta que el grito de la profesora me desconecta. Bueno, me entretengo mirando cualquier cosa que no sea el tablero, me la paso observando los árboles al exterior de la clase. No entiendo por qué hicieron ventanas tan altas, solo se ven las copas de los árboles. Me gustaría poder ver las calles, los carros, los peatones, y no solo las hojas y el cielo.

La medicina debo tomarla una vez por la mañana y otra por la noche, con la leche. Son unas gotas que no tienen sabor. Hoy el Barcelona le ganó al Real, mi hermano está indignado. Vimos el partido tirados en la cama de mamá, el volumen de la televisión al máximo, para sentirnos como en el estadio. En realidad teníamos que hacer las tareas antes de ver el partido. Mi papá nos obliga a tomar la leche dos veces al día, a mi hermano no le importa, es muy inocente. A mí no me gusta perder cuando tengo puesta la camiseta del Real.

Después del partido salimos a jugar a la cancha con todos mis amiguitos del conjunto, bueno, también son amigos de mi hermano. Real vs. Barcelona sobre terreno de asfalto. Cuando regresamos a la casa, sesión de tableta, él con una, yo con otra. Mi papá siempre anda gritando que debemos ir a ducharnos, que ya no juguemos más con el “Ipad”, que hay que empijamarse, preparar la maleta, tomarse la leche. Estoy volando un X-47R, llevo muy poca gasolina, quizá no alcance a llegar al portaaviones.

Debo limpiar la caca del perro y la orina también, no me dejan jugar en paz. Y además no hice la tarea, claro que mi papá no lo sabe, pero en un rato que llegue mi mamá se va a poner furiosa. Debería ir a ducharme, primero limpiar la caca, luego la leche. Voy a jugar un rato más.


martes, 21 de marzo de 2017

Cebolla [29]


¿Cómo se le ocurre a mi mamá casarse con un francés?
Encima de que me los tengo que aguantar en el colegio, ¡ahora tengo uno en la casa!
Querido diario: mis signos vitales están por los suelos, sufro D.V. = Desgano Vital.

Si no me mata su aliento, me mata la cebolla que alberga sus sobacos.
No puedo ni mirar sus dientes, parecen fichas de dominó, todos recostados para un lado y llenos de puntos negros. Creo que el señor no sabe que en este país usamos seda dental.

Dicen que uno es lo que come.
Quiero hacer una aclaración: uno huele a lo que come.
Pues este señor se la pasa comiendo charcutería, encurtidos, pan con ajo y mucho vino.

Su color rojizo en la piel no es por el bronceado, ni más faltaba, no señor, se debe al color de la carne de cerdo y el vino.
Pan con ajo, aceitunas, alcaparras, anchoas, foie gras, tajine, salchichón, mucho salchichón. Y vino, rojo, rojo, a veces blanco si hay pescado, y mucho rosado, claro y oscuro.

Ella dice que lo ama con pecueca y todo, con sus calcetines rotos y sus calzoncillos manchados. El amor hace lo siguiente con los sentidos, tomen nota: los abuele (el que me encuentre la conjugación del verbo “abolir” en presente le doy un premio), los abroga, los cancela, los deroga, los desactiva, los desapodera, los descalifica, los dirime, los eclipsa, los inutiliza, los liquida, los neutraliza, los oblitera, los prohíbe, los retracta, los revoca, los rompe, los suprime, los tacha, y el que me más me gusta, los suspende.

No es casualidad que los franceses hagan los mejores perfumes.
Cuando se conocieron, me contó ella, se bañaba, quizá, una vez a la semana.
¡Plop! (sin comentarios)

Yo me ducho, tú te duchas, nosotros nos duchamos, los latinos, por lo menos una vez al día, sino dos. Ducharse, enjabonarse, juagarse, meterse debajo del chorro, lavarse el pelo, lavarse los dientes, las orejas, las menudencias, así el agua esté gélida y esté lloviendo.

Y aquí hay que hacer una aclaración: ducharse es MUY diferente a “lavarse”.
Francés que se respete, sea del siglo pasado o contemporáneo, no se ducha, se lava, y de vez en cuando.

¿Qué es lavarse para un francés? Coger un trapito húmedo, acurrucarse en la bañera, pasárselo por aquí y por allá, lavar el trapito, volver a pasárselo, y así sucesivamente, hasta que el trapito se canse y por cuenta propia se largue de la casa.

El famoso rey francés, Louis XIV, no se bañó en toda su vida. Y el que no me crea, que se meta a Google: “Y este hecho nadie podía reprochárselo (al rey) puesto que en esa época la medicina consideraba que bañarse era peligroso para la salud ya que facilitaba la entrada de microbios al organismo. El rey expedía continuamente un hedor que era insoportable en su entorno, y él era consciente de ello ya que abría todas las ventanas del lugar donde se encontraba. [...]” ¡Plop y catapúm!

Ella dice que lo va a cambiar, que el amor puede con todo, incluso lograr que se duche dos veces al día, porque aquí en este país hace mucho calor, y te suda cada rincón del cuerpo, y cada orificio expele sus tesoros.

Con tanto latino “tan querido” que anda suelto, tanto caballero bien aseado, bien presentado, bien afeitado, bien respingado y bien equipado, no, ella no, ella tenía que ir a sacarse un francés de las profundidades de la ciudad luz, calvo, bajito, no muy culto, que no sabe si Bogotá queda en África o en Asia, que no sabe lo que es una seda dental, mucho menos una ortodoncia, que no sabe que después de cada comida hay que lavarse los dientes, no solo por el mal aliento, sino por la comida que queda engarzada entre los dientes, que no sabe lo que es un desodorante, un talco para pies, y además, judío. Mi abuela dice que pretende mejorar la estirpe, no entiendo mucho de qué habla, sigamos.

Si, está bien, tiene los ojos azules, nalgas redondas, bonitas piernas y barba frondosa, elemento fundamental en las mujeres mayores como mi mamá, será porque el latino promedio es más bien imberbe y ella quería cortar con el pasado, hacer un cambio radical.

¿Usted tiene un buen concepto de los franceses? He aquí un resumen para ver si le gustan tanto: el francés habla con la boca llena en la mesa, pone el pan sobre la mesa, no sobre un plato, y cuando termina de comer, se chupa los dedos. El francés todo lo sabe, y si no lo sabe, es porque no existe. Francia fue, es y será mejor que el pobre país donde nos encontramos ahora. ¿El método francés? El mejor del mundo, y en cualquier materia. El francés repite ropa, explicación: hoy fue a trabajar con la camisa roja, mañana también, con la misma, y lo peor de todo, no le importa. El francés promedio se pasa el dedo por la lengua para pasar la hoja de un libro, y podría continuar, pero dejémoslo así.

Querido diario, mi mamá lo quiere así, no puedo hacer nada. Y se ve tan feliz que hasta yo me siento feliz por ella. Bueno, está bien, he sido muy dura con él, le daré una oportunidad, pero solo porque a veces me hace reír. Al fin y al cabo, no estaría mal tener un hermanito con ojos azules, la envidia que le daría a Kathy la de mi curso. Un hermano rubio y ojiazul, ¡divino!


Dicen que el color oscuro predomina siempre, ¿será que nace negrito?

lunes, 23 de enero de 2017

Pobre y rico [28]



Mi papá era muy pobre.
Para llegar al trabajo, debía levantarse a las 4:30 am, se tomaba la aguapanela que mi mamá le dejaba en una olla sobre la estufa y caminaba calle abajo hasta llegar al lugar donde el bus empezaba su recorrido.. El trayecto en bus, incluido en articulado, era de casi dos horas. Llegado a la estación, debía caminar otra media hora calle arriba, a buen paso para no llegar tarde, la entrada era a las siete cero cero. En la mitad del recorrido hacía una parada para comerse una empanada con un tinto caliente a manera de desayuno. Al regreso, pasadas las cinco de la tarde, podía demorarse más de dos horas haciendo el mismo trayecto. Total, más de 4 horas diarias metido en el transporte público y una hora caminando.


Mi papá era muy rico.
Se levantaba sobre las 8:00 am. A esa hora, mi hermana y yo ya estábamos en el colegio, así que nunca lo veíamos por la mañana. La empleada del servicio le preparaba el desayuno y se lo servía en el comedor auxiliar junto con el periódico. A las nueve, el chofer calentaba el motor del carro que no tuviera pico y placa y le abría la puerta a mi papá para que pudiera seguir leyendo el periódico. El trayecto duraba media hora, bajando por La Calera, y llegaba al centro financiero en la Avenida Chile antes de las diez. Se bajaba en la esquina y compraba una caja de donas para acompañar el café con amaretto. Mientras tanto el chofer ponía las luces de parqueo y obstaculizaba el tráfico en hora pico. Los policías que pasaban por ahí nunca lo molestaron porque se trataba de una camioneta blindada. Se volvía a subir al carro y lo dejaba frente al ascensor, en el parking del sótano del edificio de la bolsa de valores.


Mi papá pobre era alto, de huesos pesados y manos grandes. Sus brazos eran largos y su espalda ancha. Hubiera podido ser un buen jugador de basket. Su piel trigueña acompañaba sus ojos oscuros y tímidos. Su pelo era negro. Su nariz, afilada y prominente, cubría unos labios pequeños que guardaban unos dientes blancos que dejaba ver con frecuencia por su manera natural de sonreír. Su atuendo de trabajo era ropa incómoda, pantalón y camisa de dril color verde con rayas fluorescentes, gorra con solapa sobre la nuca, botas tipo militar, guantes gruesos y tapabocas. En la cintura llevaba bolsas plásticas de varios tamaños como si fuera una falda, y en la espalda siempre llevaba colgado su inseparable morral con una botella de agua y el contenedor con el almuerzo que mi mamá le dejaba siempre listo junto a la aguapanela sobre la estufa. Mi padre era barrendero, ganaba el salario mínimo, menos de 300 U$.


Mi papá rico era bajito, de piel muy blanca, cachetes inflados y dientes pequeños y separados. Su barriga era prominente y tenía poco pelo, por lo que sufría mucho con el sol capitalino, y además, por sus ojos claros, siempre buscaba la sombra. En el colegio nunca fue bueno en los deportes, gracias a sus rodillas un poco juntas y sus brazos cortos, no podía decirse que gozara de un cuerpo atlético, quizá por eso se dedicó a cultivar su intelecto y a encerrarse por horas en la biblioteca. Su ropa de trabajo era siempre la misma, pantalón y chaqueta oscura, camisa blanca, corbata escarlata, zapatos marrón. En la cintura, al lado izquierdo, llevaba siempre el estuche con su lápiz portaminas y su estilógrafo con tinta morada, y, al lado derecho, dos estuches compañeros con dos teléfonos celulares. En los bolsillos interiores de la chaqueta, la billetera y el estuche de las gafas. El almuerzo, cualquier restaurante fino del sector, en compañía siempre de amigotes del trabajo. Mi padre era corredor de bolsa, se ganaba 10 centavos de dólar por minuto, les dejo hacer los cálculos.


Mi papá pobre nos amaba a mi hermana y a mí, decía que vivía y trabajaba para nosotros. Siempre fue muy cariñoso, nos envolvía en sus enormes brazos antes de acostarnos y nos daba un beso en la frente. Mi mamá era una ama de casa y trabajadora incansable. La casita, aunque modesta, siempre estaba reluciente. Mi papá la despertaba cuando salía temprano por la mañana con un beso en la frente y ella se levantaba a preparar los desayunos y a alistarnos para ir al colegio. Luego hacía almuerzos que vendía por encargo a los empleados de los comercios de la avenida, a veces diez, a veces quince. Con eso juntaba algo de dinero para ayudarle a mi papá con los gastos. Todos los viernes, sin excepción, iba hasta el trabajo de mi papá a llevarle un almuerzo hecho por ella, y lo acompañaba un rato durante su descanso de mediodía. Mi papá trabajaba el sábado hasta la una, y por la tarde, cuando llegaba a casa, nos llevaba al parque a jugar fútbol o a elevar la cometa. A veces comíamos helado. Los domingos, trabajaba de jardinero al norte de la ciudad, y se esforzaba por llegar antes de las tres de la tarde para poder compartir con nosotros el resto del día.


Mi papá rico llegaba a la casa después de la nueve de la noche, cuando ya estábamos dormidos mi hermana y yo. Entre semana lo veíamos escasamente, no sabíamos mucho de su vida ni él de la nuestra. Mi mamá no trabajaba y se la pasaba con las amigas en sus casas o haciendo compras, así que las tareas las hacíamos solos, la mayoría de las veces en casa de nuestros vecinos. La mamá era una señora italiana. Sus dos hijos mayores estaban en nuestro colegio, y ella se la pasaba en la casa cuidando el bebé. Una vez al mes, nos íbamos todos para la finca, mi papá invitaba a los vecinos con la familia completa, la niñera, el abuelo y la empleada del servicio de ellos, para que nos atendiera. Era la ocasión para hablar de lo ocurrido en la semana y mis papás se enteraban de ese modo lo que había sucedido en nuestras vidas, tanto en el colegio como en la vida social de nuestra gran unidad residencial. Mi papá se la llevaba muy bien con el papá, un señor grande y rubio, de ojos claros, que trabajaba sin salir de la casa, en un cuarto que había acondicionado a manera de oficina. Era la manera como mi papá y mi mamá agradecían a los vecinos su especial cariño por cuidarnos todas las tardes de colegio. Los otros fines de semana en la finca, cuando no estaban los vecinos, era para morirse de aburrimiento. Mi papá hipnotizado por la televisión viendo series, mi mamá encerrada en el turco o leyendo revistas de farándula frente a la chimenea.


Mi papá pobre siempre estuvo pendiente de nuestras tareas, nos sentaba junto con mi mamá en la mesa antes de cenar a revisar nuestros cuadernos. Nos decía que la educación era lo más importante, y que debíamos esforzarnos por ser correctos y tener una actitud siempre positiva, incluso ante una situación adversa e incomprensible.


Mi papá rico siempre estuvo pendiente de su teléfono ya que le daba toda clase de información respecto a su trabajo. Era como si el celular fuera su fuente de alegrías y desgracias, o como si fuera una batería exterior que mantenía su mente y su cuerpo siempre alerta. Si no estaba mirando su teléfono, estaba durmiendo.


Mi papá pobre fue atropellado por una camioneta blindada en la Avenida Chile un lunes por la mañana.


Mi papá rico murió en un accidente de tránsito, su camioneta fue chocada por un costado cuando un bus del SITP, al pasar a rojo el semáforo, aceleró su carrera en vez de frenar.


El choque fue tan violento que la camioneta se partió en dos y las puertas se abrieron para que mi papá rico saliera expulsado como una marioneta, con su periódico en la mano, dando vueltas por los aires. La Toyota, con su chofer todavía adentro, hizo varios trompos hasta llevarse por delante un pobre barrendero que estaba unos metros más adelante, sin tener la culpa de haber nacido y encontrarse justo en ése momento en aquel preciso lugar de la ciudad. El choque fue tan estruendoso que me desperté de repente, con el corazón palpitando como si fuera a estallar, y con la fuerte sensación de haberme orinado mientras dormía. No sé qué voy a hacer con ese problema. Ya estoy muy grande para hacerme pipí en la cama.





lunes, 2 de enero de 2017

Porno [27]


Mi hermano era un enfermo cuando de ver mujeres desnudas se trataba.
Recuerdo muy bien cuando tenía alrededor de 12 años, un año mayor que yo, y se encerraba mucho tiempo en su cuarto a hacer no sé qué cosas.


Por ésa época, mucho antes de la revolución de internet, lo que mandaba la parada eran las revistas, pero como mi hermano era todavía un menor de edad, le echaba mano a lo que encontraba. Para completar su calentura, la chica más sexy del colegio, “Betsi”, era nuestra vecina. Ya podrán imaginarse las horas perdidas que mi hermano gastaba tratando de espiarla desde su ventana.


Nunca se me va a olvidar la tarde en que llegó el catálogo de primavera-verano. Le arrebató el libro al distribuidor tan pronto como abrí la puerta, buscó inmediatamente la sección de ropa interior, y se puso a contemplar, casi con metodología científica, a todas las modelos que exhibían ropa íntima.


Después de haber repasado todas las páginas unas cuatro o cinco veces, como quien busca el billete ganador de una lotería entre un libro viejo, se recostó en el espaldar del sofá y suspiró creyendo estar solo en la casa. Subió a su habitación en busca de una lupa y la puso sobre la modelo que más atractiva. (por suerte no había un microscopio).


-¿Por qué no arrancas la página y la pones a contraluz sobre la ventana para que puedas verle el otro lado a la chica? -recuerdo haberle gritado.


Ahora que mi hijo cumplió 11 años y me está bombardeando con toda clase de preguntas sobre la pornografía y la sexualidad, no puedo impedir que este recuerdo pase por mi mente. Así que, mi querido diario, te pido que guardes sabiamente esta conversación y la protejas de lectores indiscretos.


Mi hijo.
-¿Qué es el esperma?


Yo.
-Es la semilla que ponen los hombres para fecundar a las mujeres -(no sé si yo misma entiendo esta poesía).


Mi hijo.
-¿Las mujeres también tienen esperma?


Yo.
-Las mujeres tienen óvulos, que son fecundados por el esperma. Haz de cuenta que el óvulo es un huevo que recibe los espermatozoides, “las semillas”, que están en el esperma. También se le dice “semen”.


Mi hijo.
-¿O sea que el semen sirve para las relaciones sexuales? ¿Para hacer el amor?


Yo.
-No es que “sirva” para hacer el amor, es más bien como el “resultado” del amor. Es como la conclusión, el final, la expresión del sentimiento, lo que sale del amor. (estoy muy poética definitivamente).


Mi hijo.
-¿Yo tengo esperma aunque no tenga novia?


Yo. (sabiendo que mi hijo ya tiene erecciones)
-No mi amor, todavía no tienes esperma. Eso hace parte del desarrollo hormonal, como los vellos en las axilas, la barba y otras cosas. Y no tiene nada que ver si tienes o no una novia. La generación de esperma empieza, más o menos, cuando los niños cambian de voz, cuando dejan de tener el tono de un niño y empiezan a tener una voz más ronca, más de adulto.


Mi hijo. (se queda unos instantes muy pensativo y me suelta esta bomba)
-Entonces Felipe es un mentiroso mamá, porque nos contó  que le había echado su esperma a una niña en la mano. Y Felipe tiene la voz muy aguda, así que eso no posible!


Yo.
(Espero que Google me sugiera un buen trago para poder pasar esta poesía). www.recetadecocteles.com & www.tengounhijomuydificil.com





jueves, 29 de diciembre de 2016

Bomba nuclear. [26]

ー¿Qué es más poderoso, la bomba atómica o la bomba nuclear? ーpregunta Juan Diego.

ーNo séーresponde el papá. Creo que la nuclear es más destructiva, pero no sé bien cuál es la diferencia entre las dos. (dónde está mi celular para consultar Google)

ー¿Quiénes se salvaron cuando tiraron la bomba en Japón?

ーCreo que solo se salvaron las cucarachas. Son los únicos insectos que sobreviven a la bomba atómica, o por lo menos, eso dicen. (me voy de investigación en Google esta noche)

ー¿Qué pasa si nos tiran una bomba de esas aquí?ー pregunta el niño.

ーMoriríamos todos al instante.

ーY si salimos corriendo muy rápido, ¿crees que nos salvamos?

ーCreo que no seríamos lo suficientemente rápidos como para escapar corriendo. Mira, cuando tiran una bomba atómica, lo hacen por sorpresa, nadie se lo espera. La bomba es lanzada desde un avión que pasa a gran altura, y cuando cae al suelo, la explosión es tan rápida como un parpadeo. Es casi instantánea, todo se destruye de inmediato.

ー¿Crees que Usain Bolt se salvaría?

ーCreo que ni siquiera él se salvaríaー responde el papá.

ー¿Y si la bomba cae en una piscina? ¿Estallaría o qué pasaría? ¿De qué tamaño es la bomba atómica?

ーCreo que si cae en una piscina, igual estallaría, porque las piscinas no son profundas y tocaría el fondo de todas maneras. El tamaño de la bomba no lo conozco, supongo que debe tener el tamaño de un carro o algo así. (esta noche piensa definitivamente investigar en internet)

ー¿Y si cayera en el mar? -pregunta Juan Diego.

ーNo creo que caiga en el mar, ese no es el objetivo. Los militares planean muy bien el punto exacto donde quieren que la bomba caiga, y hacen todos los cálculos necesarios para darle al objetivo, generalmente una ciudad. En el mar no hay nadie, no tiene sentido tirarla allí.

ー¿Pero estallaría de todas formas?

ーSupongo que estallaría, síー responde el papá.

ー¿Y por qué los americanos le tiraron la bomba atómica a los japoneses?

ーPorque los japoneses atacaron Pearl Harbor durante la segunda guerra mundial. Los americanos quisieron vengarse y demostrar su enorme poder de destrucción.

ー¿Por qué los japoneses atacaron a los americanos?

ーPor estúpidos y soberbios. Creo que no sabían muy bien lo que estaban haciendo. Supongo que los atacaron por los intereses propios de la guerra, la verdad no sé muy bien porqué. (Esta noche me espera una larga sesión en Google).

ー¿Cuántas personas murieron cuando atacaron a los americanos?

ーCreo que murieron más de 2.000 personas, casi todos militaresー responde el papá.

ー¿Y cuántas personas murieron en la bomba atómica en Japón?

ーCreo que más de 150.000 personas, casi todos civiles. Cuando lleguemos a la casa miramos esos datos en Google. (Tengo que anotar todo lo que tengo que preguntarle a Google esta noche)

ー¿Quiénes son los civiles, papá?

ーLos civiles son todas las personas que no son militares, los hombres, las mujeres, los niños, los ancianos.

ー¿Y por qué mataron a los niños, papá?

(El padre, un poco desesperado, le contesta:)

ーNo sé hijo, la verdad es que no lo sé. Esta noche consulto en Google y te doy la respuesta mañana. ¿vale?




Repasemos juntos los datos encontrados en Google:

“diferencia entre bomba atómica y bomba nuclear”
Respuesta: Las bombas de fisión ó bomba atómica, como su nombre indica, trabaja dividiendo átomos radiactivos inestables, los cuales desencadenan una reacción nuclear en cadena que libera enormes cantidades de energía destructiva instantáneamente. Como fue el caso de "Little Boy", la bomba los E.U.A. lanzada sobre Hiroshima.

“las cucarachas sobreviven la bomba”
Respuesta: En primer lugar, maticemos: si se produce una explosión nuclear, las cucarachas no sobrevivirán si andan cerca. Por ejemplo, la bomba de 15 kilotones que explotó en Hiroshima desencadenó una tormenta de fuego de 982 ºC que lo incineró todo en un radio de 1,9 km. Lo que haría la cucaracha es sobrevivir a la subsiguiente lluvia radioactiva.
Y es que la cucaracha común puede soportar nada menos que 6.400 rads (la medida estándar de la radiación ionizante). En comparación, la dosis letal para un ser humano es tan solo de 500 rads.
La razón de esta resistencia a la radioactividad es solo una hipótesis. En su período larvario, las cucarachas experimentan una muda semanal durante la cual sus células se subdividen a la mitad de la frecuencia habitual. Ya adultas, se subdividen todavía menos. La radiación causa la mayoría de las mutaciones en el ADN replicante, es decir, es más frecuente en las células que se están subdividiendo. Esta lentitud protege a las cucarachas de la mutación. Tomado de: https://www.xatakaciencia.com/biologia/por-que-las-cucarachas-podrian-sobrevivir-a-un-holocausto-nuclear

Si como yo, usted no entendió nada tampoco, busque en Google.
“tamaño de la bomba atómica”
Respuesta: es más o menos lo que les dije, el tamaño de un carro. Pero la respuesta es más amplia que eso, la pueden encontrar en la maravillosa wikipedia:

“Ataque a Pearl Harbor”
Respuesta en wikipedia, muy interesante repasar la historia:

“Cuántos hombres murieron en ataque a Pearl Harbor”
Respuesta: 3.403 hombres, una buena página para consultar:
“Cuántas personas murieron en Hiroshima y Nagasaki”
Respuesta: 246.000 personas, muy interesante repasar los datos en:

Ahí les dejo la tarea, buenas noches.



lunes, 19 de diciembre de 2016

Hacer el amor. [25]


Mónica, la mamá
Querido diario íntimo, hace tiempo no acaricio tus páginas con mis palabras, he estado muy ocupada. Tengo que desahogar mis pensamientos en tus hojas blancas, no quiero volver a caer en el alcohol. Es domingo, se acaba de ir Luis Fernando, tuvimos una noche de amores maravillosa. ¡La cama quedó destrozada y las sábanas bien saladas! Eso sí, ¡llena de pelos! ¿Cómo pedirle que se rasure un poco? Que se afeite esos sobacos y que se motile esa melena, para nada sexy. ¿Acaso no se da cuenta que la espalda peluda espanta a cualquier mujer? Dios mío dame fuerzas. Buscando sábanas limpias, encontré el diario de mi hija y no pude resistir la tentación de leer algunas páginas.


Maya, la hija
Querido diario, anoche pillé a mi mamá haciendo el amor con el baboso de LF. No sé qué le vé mi mamá a ese tipo, tiene más gracia una partida de ajedrez por radio. El man es bajito, de escaso pelo, y como si fuera poco, tiene los dientes en recreo. Anoche llegó a la casa muy temprano para cenar con nosotras y me trajo un regalo, “El diario de Greg”, se ve interesante, ya empecé a leerlo. Es un lambón. Yo me fui a dormir y ellos se quedaron en la sala escuchando música. Creyeron que estaba dormida, pero me levanté al baño a medianoche y ví que mi mamá tenía la mano entre la cremallera de su pantalón. Se estaban besando.


Mónica, la mamá
No me siento bien leyendo el diario de mi propia hija, pero es más fuerte la curiosidad. Ojalá ella nunca te encuentre porque le daría un paro cardíaco. Al principio habla mucho de sus amigas del colegio y cosas de esas, por la mitad empieza a hablar de su amor “plutónico”, como dice ella, y no tuve tiempo de seguir leyendo. Luis Fernando se fue a su casa a darse un baño y cambiarse la ropa. Nos va a llevar a almorzar, vamos a ir a Dapa. A Maya le gusta ir allá porque hay un restaurante con un columpio de vuelo, y se puede pasar la tarde entera jugando y nos deja un poco tranquilos. Creo que a ella no le agrada Luis Fernando. Es posible que sienta que le está quitando su espacio. Todo ha sido muy rápido desde la separación.


Maya, la hija
Ellos no me vieron pasar, menos mal. Cuando salí del baño, ella estaba agachada. Quise acercarme por curiosidad pero pensé que era mejor no molestarlos, mi mamá se pone histérica cuando la interrumpo en la sala con sus amigos sabiendo que debo estar acostada. “Calladita te ves más bonita”, dice mi abuela. Me hubiera pegado varias veces con la chancla y no me gusta cuando hace eso. Así que me fui a la cama pero no pude dormir. Al cabo de un rato, escuché que le subieron el volumen a la música y se metieron al cuarto. No entiendo por qué tienen que encerrarse en el cuarto para hacer el amor, si pueden besarse toda la noche en la sala.


Mónica, la mamá
Es cierto que Luis Fernando no es un tipo buen mozo, en eso estoy de acuerdo con Maya. Pero tiene una larga justificación y me hace reír mucho, y con eso basta por ahora. No me siento capaz de meter al corazón en todo esto, prefiero que sea así, superficial, por ahora. No quiero caer en el mismo error de la vez pasada, con Carlos Alberto. Mucho cretino. Y más bruta yo por caer en su trampa. Pobre Maya, ella fue la que más sufrió de no volver a verlo, lo quería mucho. Quizá por eso no me ha perdonado y no quiere verme con Luis Fernando. De todas maneras esto es algo superficial, no pasará a ligas mayores. Por ahora, es tiempo de pasarla chévere, no preocuparse. Estuvimos toda la tarde en Dapa y la pasamos muy bien, sobre todo Maya. Se encontró con amiguitas del colegio y no pararon de jugar. Luis Fernando al principio me habló de su trabajo y luego quiso hablarme de su última relación pero lo detuve. Así que empezó a hablar de su mamá y de su hermano, que es ricachón. Bastante aburridos los temas por cierto. Fuera de la cama, creo que no hay mucho por conversar, y eso es un problema.


Maya, la hija
Le pregunté a Kathy si sus papás también se besaban toda la noche en la sala y me dijo que no, que solo se dan besitos en los labios, nunca se besan como en las novelas. Kathy seguramente sabe cómo hacen el amor sus papás, pero no me quiere contar. Solo me dijo que a veces escuchaba a su mamá hacer unos gemidos extraños, pero su papá le explicó que la mamá habla dormida y que es medio sonámbula. No entiendo. Si hacer el amor es besarse durante mucho tiempo, ¿por qué todos hablan de ruidos extraños, gemidos y todo eso? El hermano grande de Kathy sí debe saber eso de “hacer el amor”, pero cuando le pregunté sólo me dijo que una vez se fue a dormir a la casa de los Holguín, y que oyó a la mamá gritando por la noche, como si el papá le estuviera pegando. Tampoco entiendo. ¿Por qué gritan si el amor es felicidad? ¿Por qué no hacen el amor en la sala o en la cocina, como se ve en las novelas? ¿Por qué se tienen que encerrar como si estuvieran haciendo algo malo? ¿Por qué hacerlo a escondidas? Mañana le pregunto a mi mamá y si no me dice, le pregunto a mi papá.