jueves, 17 de noviembre de 2016

Pancacho [14]



Esa patada realmente me dolió.
Me va a salir un morado muy grande.
Apuesto que cuando mi papá lo vea, me va a preguntar por qué no tenía puestas las canilleras. De pronto de aquí al viernes que me recoja ya se me ha borrado.

Lo importante fue que ganamos el partido.
Esta noche cuando me bañe me echo bastante jabón a ver si se me borra el morado.
Mi mamá no me regaña por no ponerme las canilleras, en cambio sí me regaña por traer las medias sucias. Mi papá dice que eso no vale la pena, lo de las medias.

El partido del segundo recreo es más importante.
Jugamos contra los de cuarto, son más grandes.
Tengo hambre, creo que iré primero a la tienda antes de ir a la cancha de fútbol.
Me gusta comer pancacho y oreja y papitas Calima.

Mi papá me contó que cuando era niño, sus papás le daban 20 pesos para el recreo.
Se compraba un pancacho que costaba 10 pesos y una Coca-Cola que costaba 9.
Con el peso que le sobraba, se compraba un cigarrillo. Era como un cigarrillo de verdad pero con sabor a menta. Eso ya no existe.

Los niños que vienen de Bogotá le llaman “croissant” al pancacho.
Se creen muy finos, igual a los franceses de este colegio que no pueden comerse una “chancarina” o una “melcocha” porque se intoxican.

Las papitas Calima son mis preferidas.
Me las como siempre junto con la oreja.
Los niños de Bogotá le llaman “corazón” a la oreja.
Pffffff, me hacen reír con su habladito gay.

Será por eso que son tan malos en fútbol.
Lo malo es que en el curso de cuarto hay tres “rolitos”, no juegan bien pero son grandes y nos pueden hacer faltas graves. Además, no traje mis canilleras hoy tampoco.

Le pedí al gordito Durán que metiera a Robledo y a Mejía para equilibrar el partido. Ellos son nuestros enemigos de curso pero hoy tenemos que juntar a los mejores para poder ganarle a los de cuarto y sus “rolitos” gay.

Yo voy a tapar, traje los guantes que mi papá me regaló el finde pasado.
Con estos guantes y el poder mental, voy a desviar cualquier balón que llegue al arco.
Mi papá me ha enseñado el poder mental para desviar los balones, hay que aplicar la energía justo cuando el jugador va a patear el balón. Es un secreto que nadie sabe.

Ahí está Kathy, la niña que más me gusta, Mariana le tiene muchos celos.
Lo malo es que Kathy es de Bogotá, pero igual me parece muy bonita. Tiene algo que no sé cómo explicar, algo que no tiene Mariana, que es de Cali.

Robledo y Mejía están muy bravos conmigo, nos empataron.
Me metieron el primer gol por andar mirando a Kathy  y en seguida a Mariana, que anda haciendo mala cara. No tuve tiempo de aplicar el poder mental.



Diálogo imposible. [13]


―¿Por qué están pasando las noticias en vez de muñequitos papá?

―Porque hoy es miércoles, no es sábado ni domingo,que son los días en que pasan tus muñequitos en la tele, y porque son las 6:30 a.m. y a esta hora pasan las noticias para los adultos.

―¿Qué es homicidio múltiple papá?

―Es cuando una persona mata a varias personas al mismo tiempo, generalmente un enfermo mental.

―¿Qué es un enfermo mental?

―Es una persona de apariencia normal pero que tiene una mente peligrosa, algún problema muy grave en su cabeza, que sufre algún tipo de trastorno, de locura.

―¿Y por qué mata a varias personas al mismo tiempo?

―Porque seguramente quiere robarles su dinero, o vengarse, o secuestrarlos, o cualquier otra cosa que le sirva de motivo. Esas personas locas creen que están haciendo bien y no se dan cuenta de la gravedad de sus actos. Por eso se les llama “enfermos”.

―¿O sea que yo también estoy loca por estar enferma?

―No mi amor, tú solo tienes un resfrío, por eso debes quedarte en casa, para descansar y recuperarte.

―¿Qué es abuso sexual a menores?

―Es cuando una persona adulta irrespeta a un menor de edad, cuando aprovecha de su fragilidad para tocar sus partes íntimas.

―Pero en la tele están hablando de una violación a un niño de 2 años. ¿Qué es una violación papá?

―Es cuando un hombre adulto tiene relaciones sexuales con una mujer adulta sin que ella esté de acuerdo, como si la estuviera obligando a hacer algo que ella no quiere.

―¿Qué la obliga a hacer?

―En realidad lo que hace el señor es obligarla a quedarse quieta para él poder hacer. Ella no hace nada, el que hace es él.

―Si pero en las noticias están diciendo que el señor hizo una violación a un niño de 2 años y luego murió. ¿Por qué el señor viola a un bebé y no a un adulto?

―No sé mi amor, no sé cómo explicarte. Es un tema muy complicado para un niño. Creo que mejor apagamos eso, las noticias que pasan en la tele de este país no son adecuadas para niñas como tú ni para adultos como yo. Mejor pongamos una película, no pienses más en eso.

Diálogo contaminado. [12]



―¿Qué hace ese señor en la mitad de la calle papá?

―Está conversando con el conductor de la buseta.

―¿Qué le está dando al señor?― pregunta el niño al ver que el conductor saca la mano por la ventanita.

―Supongo que le está dando plata― responde el papá.

―¿Y por qué le está dando plata?

―Porque el señor trabaja con la empresa de transportes, seguramente.

―¿Y el que le paga es el conductor?― pregunta el niño.

―No hijo, el que paga el sueldo del señor es la empresa de los buses, la empresa transportadora, si acaso tiene sueldo.

―¿Qué es el sueldo?

―El sueldo es el salario, es lo que gana una persona por hacer un trabajo específico en una empresa. Es el dinero que se gana una vez al mes, o cada quince días, como sucede aquí en Colombia.

―¿Y por qué el señor trabaja en la mitad de la calle?

―Es una excelente pregunta hijo. Yo mismo no entiendo muy bien.

―¿No es peligroso que lo atropellen por estar parado ahí en la mitad de los carriles?

―Es muy peligroso hijo.

―¿Por qué la empresa de transportes pone en riesgo al señor con ese trabajo?

―Porque en este país la inconsciencia hace parte de la psicología colectiva.

―¿Qué es la psicología colectiva papá?

―Mira, es muy probable que el señor ni siquiera tenga un sueldo, y que se gane la vida con las propinas que le dan los conductores de las busetas. Creo que lo que le dio el conductor cuando estiró su mano fueron algunas monedas de una propina.

―¿Y por qué el señor está en la mitad de la calle deteniendo el tráfico y arriesgando su vida?

―Porque el señor, seguramente es un “controlador” o un “relevo”. Es la persona encargada de registrar la hora en la que pasa cada buseta de “esa” empresa. Lo anota en su cuaderno y luego le da la información a la compañía o a los conductores.

―¿Y por qué anota eso en su cuaderno?― pregunta el niño.

―Para llevar un control. Esa información quizá le sirva a la empresa y al conductor, quien seguramente querrá alcanzar la buseta que va más adelante. La guerra del centavo.

―¿Y por qué el señor lleva una pañoleta sobre la nariz?

―Para no respirar el humo negro que sale de los exhostos.

―¿O sea que la buseta para en la mitad de la calle para poder hablar con el controlador y pasarle unas monedas? ¿Eso no genera más trancón?

―Acabas de resumir brillantemente cómo funciona el transporte público en este país.

―¿Qué es la guerra del centavo papá?

martes, 15 de noviembre de 2016

Paula Andrea. [11]


Inicia el año muy inestable.
Quiere permanecer siempre afuera y no se baja del columpio.
Es muy difícil mantenerla en ritmo.
Siempre siempre quiere hacer muchas cosas y muy rápidamente.

Todo lo deja tirado.
Es difícil hacerle regresar las cosas a su sitio.
A mediados del año se le siente más concentrada en sus juegos y trabajos y al finalizar el año es una “gran señora de la casa”.

Ha mejorado el trato a sus compañeras.
Su aspecto físico es muy agradable, nunca se le vé enferma.
Ya empezó a mudar dientes. Camina acentuando los talones. Siempre quiere ser la primera en todo. En sus juegos es la que dirige, pero ya es menos absorbente. Ella es “la maestra”, “la señora de la casa”, pero nunca le gusta hacer el papel del “servicio”.

Tiene buenas relaciones con sus compañeros, más establece diferencias entre niños y niñas. Le pega a los más pequeños y los hace llorar, pero ya fácilmente tiende a protegerlos. Es muy autoritaria. Con la maestra tiene muy buenas relaciones y demostraciones expresivas de cariño, pero fácilmente contesta y refunfuña.

Paula Andrea tiene mucha imaginación para el juego y gran iniciativa. De enero en adelante prefiere más los juegos dentro del salón que afuera. Dio la pauta en diversidad de juegos hermosísimos. Juega muy rápido y se concentra muchísimo.

Es muy abierta, espontánea, expresiva y vivaracha; tímida, a ratos: alegre, segura, entusiasta. Al principio del año, llorona, nerviosa, caprichosa, brava. Es muy exclusivista. Intelectualmente, muy despierta. Aprende con mucha rapidez. Sus movimientos son más suaves y rápidos. Trepa con mucha agilidad. Ha mejorado su equilibrio.

Habla muy rápido. Tiene buena pronunciación y facilidad de expresión. Le gusta hablar mucho. Es hija única. Tiene buenas relaciones con los adultos y los chicos mayores que ella. Trabaja muy rápidamente, descuidando presentación y forma. Acuarela es la actividad que más le gusta. Ha logrado mejores trabajos y más limpios. Le falta fantasía. Tiende más al dibujo que al color.

Le encanta pintar en crayola y se puede pasar muchísimo rato llenando y llenando hojas. Modelado, tiene más dominio en sus dedos y logra formas de mayor concentración. Modelar en harina de pan es lo que más le gusta, así como en tela en la que logra bonitos títeres y diálogos con ellos.

Música, tiene un oído finísimo. Le gusta escuchar una sola vez la melodía. Trabaja mejor la melodía que el ritmo. Le encanta coser. Actividades hogareñas, es una buena ama de casa, gran colaboradora en la cocina, en la lavandería, en la panadería, en la organización del salón.

Belleza natural. [10]


Es en serio, mi mamá es la mujer más bonita del mundo.
Mis amigos dicen que no es verdad, pero yo se los digo, es verdad, y me consta.
Es la más bonita de todas las mamás del colegio, y es la más bonita en el barrio y en la ciudad. Yo creo que mis amigos dicen que no es cierto porque les da envidia.

Las mamás de ellos son gorditas y tienen el pelo rubio con las raíces negras. Mi papá dice que tienen todo postizo, los pechos, las nalgas, la nariz y hasta el pelo. Casi todas se visten igual, ropa apretada, zapatos altos, escotes prominentes y muchas cosas brillantes. Entre más brillante sea, mejor. Mi mamá se burla porque dicen que andan “más empolvadas que cucaracha de panadería”.

Mi mamá es diferente, es una belleza natural. Se viste de jeans, camiseta, se amarra el pelo con un caucho y anda siempre con su reloj deportivo de hombre que le regaló mi papá. Cualquiera diría que no es muy femenina pero basta con verla para cambiar de opinión. Mi mamá no se maquilla, no le hace falta.

Mi mamá me contó que cuando era joven fue modelo y le iba muy bien. Pero se cansó de esos trabajos porque la gente no le gustaba. Eso fue al terminar la secundaria, empezando la universidad. Mucha gente le hizo proposiciones indecentes y la trataron como una más del lote, como si no fuera una persona educada y de buena familia. Entonces un día decidió no volver a ese trabajo.

Pero mi mamá siempre ha sido muy bonita, incluso cuando era niña. En las fotos de su colegio siempre llama la atención por su pelo frondoso, aunque debo admitir que se ve un poco cabezona. Quizá eso nunca le molestó a nadie, sobre todo a la cantidad de novios que debió tener. A mi sí me molesta un poco, pensandolo bien. Lo bueno es que ya no es tan cabezona como antes.

Ahora que mi mamá y mi papá se separaron, sí que me voy a casar con ella. Le dije a Kathy (la niña que me gusta en el colegio), que ya no podía casarme con ella porque como dice mi amigo Luifer: “Coca-cola mata tinto”. Lo cual quiere decir que estoy completamente enamorado de mi mamá, y como ella también lo está de mí, lo normal es que nos casemos.

Kathy se puso muy triste con la noticia y no quiso hablarme durante toda la semana. Cuando por fin lo hizo, me dijo que yo no podía tener hijos con mi mamá, entonces que no servía de nada casarme con ella. Ella no entiende nada del amor. Lo extraño es que me dejó pensando porque creo que no le entendí muy bien.

Si yo tengo 8 años, cuando termine el colegio tendré 18. Mi mamá tendrá 52 años y a esa edad, ya no puede tener hijos según Kathy. Pero yo le pregunté a mi mamá y me dijo que hay mujeres que si tienen hijos a esa edad. Le dije a Kathy que si podía tener hijos cuando mi mamá tuviera 52 años y me dijo que no había entendido nada, porque además, no sería mi hijo, sería mi hermano. Y como no le entendí nada, le quise dar una lección y no le hablé durante una semana, para que sienta el poder de la indiferencia.


Me voy a casar con mi mamá esta semana en la iglesia del barrio y le voy a dar una sorpresa a Kathy. Lo grave es que se ponga muy brava y después no quiera casarse conmigo cuando me divorcie. Porque para eso se casa uno, para divorciarse después de un tiempo y volver a casarse, ¿no?

martes, 8 de noviembre de 2016

Mi abuela la loca. [9]

Esta tarde voy donde mi abuela, la loca.
Me recibe siempre con un abrazo apretado y unos bombones de miel que me encantan.
Mi otra abuela no es tan chévere, nunca me tiene regalos ni sorpresas, se la pasa acostada viendo novelas en la televisión acariciando sus perritos.

Mi abuela la loca es muy conocida en el barrio, creo que fue una gran cantante cuando era joven. Cuando salimos al parque todos la saludan con respeto y la llaman por su apodo, ella siempre contesta con una sonrisa. Vamos siempre a la cancha de fútbol y mientras esperamos a mis amigos, ella juega conmigo.

Se para en el arco y yo pateo el balón desde media distancia. Siempre tengo cuidado de no patear muy fuerte, no quiero que le pase nada a mi abuela, aunque es muy buena arquera y a veces se tira al pasto y todo. Cuando me toca el turno de tapar, ella se quita los zapatos y juega descalza.

Mis amigos dicen que mi abuela está loca porque juega fútbol conmigo y, cuando no somos suficientes para completar dos equipos, ella juega con nosotros, casi siempre de arquero. Yo siempre juego de delantero, pero cuando ella está en mi arco, juego de defensa y trato de que nunca le metan un gol, aunque no siempre funciona.

Cuando llegan más amigos, mi abuela se pone sus zapatos y cede su puesto en el equipo y se va a sentar a las bancas bajo los árboles frondosos. Siempre llega alguien a conversar con ella, a veces señoras, a veces señores. Creo que mi abuela la loca tiene un pretendiente, un señor de pelo largo y barba blanca que siempre trae un termo con dos vasos y unos pitillos metálicos. Una vez Fernando me hizo probar el mate y casi me vomito. Pero Fernando me cae bien, no tiene la culpa que el té sea asqueroso. Mi abuelo vive en una isla en el Caribe, tiene otra esposa. Creo que por eso Fernando puede coquetear con mi abuela la loca.

En la casa de mi abuela la loca está el bisabuelo sentado en su sillón, se la pasa todo el día allí, frente a la puerta principal abierta hacia la calle, observando lo que pasa, controlando todo con la mirada. El bisabuelo se para de su trono, como le dice mi abuela, y se encierra en el baño media hora. No sé qué hace allí durante tanto tiempo, pero al rato regresa al sillón y se queda dormido. A veces mi abuela está triste, dice que el bisabuelo está muy cansado y que pronto dejará este mundo.

En la sala de la casa hay un cuadro con un árbol pintado y la foto de toda la familia, incluida la mía. Son cuatro generaciones, los bisabuelos arriba, mi abuela y todos sus hermanos en la segunda fila y en la tercera, mi papá y todos sus primos. En la cuarta fila estoy yo y algunos de mis primos, no han traído el resto de las fotos.

Una vez mi abuela me contó la increíble historia de cómo se habían conocido el bisabuelo y la bisabuela. Durante la segunda guerra mundial, un domingo, en los Jardines de Luxemburgo de París. Los domingos no tiraban bombas y la gente podía salir a los parques a tomar el sol, y ahí se conocieron. Mi abuela y mi abuelo también se conocieron en París, pero en una fiesta o en un bar, o algo así. Esa noche mi abuela no quería salir, pero su mejor amiga la sacó de la cama y el destino quiso que se encontrara con el abuelo. Y como si fuera poco, mi papá conoció a mi mamá también en París. Creo que mi papá forzó un poco el destino y se fue a vivir allá para repetir la historia del bisabuelo y de la abuela, y le funcionó. Cuando sea grande, también quiero ir a París y pasearme por los Jardines de Luxemburgo y subir a la Torre Eiffel.

Mis amigos dicen que mi abuela está loca porque se viste como una loca, pero a mi no me importa. Siempre anda con pañoletas largas en la cabeza y faldas largas y muchos collares colgados del cuello. Tiene una gran colección de pulseras y siempre se pone unas distintas, según el color de su falta. Mi abuela siempre huele a sándalo, tiene la piel suave y ojos negros que siempre parecen estar brillando cuando estoy con ella.

Mi abuela a veces saca unas castañuelas que tiene guardadas en un estuche color púrpura en el segundo cajón a la derecha de la cómoda de su cuarto, cerca de donde guarda los bombones de miel. Yo nunca he podido tocar esas conchas de madera, pero cuando mi abuela se las pone, suenan increíble, como si varias personas estuvieran tocando al mismo tiempo. Y se pone a cantar y a bailar para mí y para el bisabuelo. Es muy divertido.

Me gustan las sevillanas, sobre todo cuando Fernando trae su guitarra y la acompaña con la canción. Fernando me está enseñando a tocar guitarra porque las castañuelas es cosa de mujeres. Mi abuela la loca se parece a la gitana del cuadro que hay en su cuarto. Al bisabuelo también le cae bien Fernando porque toca guitarra, y a veces tocan juntos, aunque repiten la misma canción como veinte veces, no sé porqué.

En la casa de mi abuela la televisión siempre está apagada, solo la prenden muy tarde en la noche para que el bisabuelo pueda ver su programa de música antes de dormir.  Me gusta ir donde mi abuela la loca porque cocina muy rico, siempre hace lo que a mi me gusta. Por las mañanas, después del desayuno, nos ponemos a jugar hasta el mediodía.

A mi abuela le gustan los juegos con las letras y las palabras. Inventamos historias y yo hago los dibujos y luego los coloreamos. Todos los domingos me lleva a cine y cuando salimos de la película, vamos a la librería a comprar un libro para mí. A veces historietas, a veces libros sin dibujos.

Este fin de semana no pude ir donde mi abuela la loca porque el bisabuelo está en el hospital y se va a quedar varios días. Cuando me llamó por teléfono, dijo que el bisabuelo estaba bien, y que sentía mucho no poder estar conmigo, pero que el próximo fin de semana me tenía una sorpresa. Mi abuela la loca me quiere mucho, y yo la quiero mucho a ella, espero que el bisabuelo se reponga para poder ir a su casa.

lunes, 7 de noviembre de 2016

El poder de la chancla. [8]


Querido diario.
Hoy es un día triste.
Es viernes y no puedo salir con mis amigos, estoy castigado.

Veo desde mi ventana a todos mis amigos y amigas jugando allá abajo. Los viernes es el día más divertido para estar afuera. Hacemos toda clase de competencias de atletismo, de obstáculos, hacemos parcours, montamos en bicicleta sin parar, hacemos comitivas en los árboles, jugamos escondidas, y espiamos a los más grandes que tienen novias para ver cómo se besan.

Hoy saqué las notas que me entregaron la semana pasada. No se las entregué a mi papá porque era puente el fin de semana anterior y no quería perderme tres días de salida. En cambio este fin de semana nos vamos a la finca y no voy a poder estar cerca de Carolina.

Mi papá se puso muy bravo al ver que voy perdiendo cinco materias en el colegio. Pero lo que más lo puso mal, fue que le entregara las notas una semana después. Me dice que además de irresponsable, soy mentiroso. Me mandó al cuarto, nada de televisión, nada de tablet, nada de Playstation, nada de celular, nada de nada.

Cuando llegó mi mamá nos sentamos a la mesa a cenar. Habían hablado entre ellos de cuál sería mi castigo. Mañana nos vamos para la finca y te quedarás allí toda la semana trabajando con Roberto, dijo mi mamá.

Me pareció un castigo extraño, por lo menos no tendría que ir al colegio. Lo malo era que no podría usar ni el celular, ni la tablet, ni el computador, ni ver televisión, ni nada que tuviera una pantalla. En cambio tendría que ayudar a Roberto en todos los oficios de la finca. Recoger las hojas, recoger las frutas, bañar los perros, barrer la casa, trapear, arreglar el jardín, cortar el pasto, cuidar las plantas, limpiar los establos, recoger la caca, etc.

El miércoles mi mamá subió a verme, se tomó la tarde libre en el trabajo. Le conté que la esposa de Roberto le había tirado la chancla al pequeño Samuelito por desobediente, y que luego le había dado varios chancletazos con los calzoncillos abajo. Me dio pesar de Samuelito, es un niño travieso pero valiente. Lloró intensamente, pero se repuso rápido.

Le dije a mi madre que ya estaba aburrido de estar en la finca trabajando, que prefería ir al colegio. Me dijo que iba a cumplir el castigo completo para que me diera cuenta por mí mismo que es más importante y más interesante estar en el colegio que pasarse los días sin aprender nada. Sacó unas fotocopias con las lecciones de todas las materias del cuaderno de Ximena, mi amiga, para que no me atrasara tanto. Me gasté el resto de las noches transcribiendo todo a mis cuadernos.

Cuando llegó el sábado, mis papás subieron más temprano que de costumbre y les abrí el portón muy orgulloso, estaba ansioso por mostrarles mi trabajo en la finca. Mi papá estaba de muy buen humor, se veía feliz y orgulloso de mí. Ensillamos los caballos y salimos a dar un paseo los cuatro, mi hermanita junto a mi mamá, todavía está muy pequeña para montar sola.

Por la noche antes de dormir, mi mamá se acercó a mi cama y me pidió que reflexionara en varias cosas, dijo: quiero que pienses en lo que ha pasado esta semana, en tu ausencia al colegio, en el trabajo en la finca, en la forma como la señora le pega a Samuelito.

Piensa que tu abuelo golpeaba a tu papá con una fusta y a veces le pegaba patadas. Tu papá ni siquiera te levantó la mano cuando le entregaste las notas, como harían muchos padres. El no quiere perpetrar la violencia, no quiere repetir el comportamiento de sus padres contigo ni con tu hermana.

Quizá ahora no lo entiendas muy bien, pero piénsalo. Piensa en tus mentiras, y a dónde llegas con ellas. Piensa en la importancia de ir al colegio. Hizo una pausa, sus ojos se humedecían. Miró por la ventana y siguió diciendo: Piensa en respetar a tus padres, que tanto te quieren y se esfuerzan para que tengas siempre lo mejor.

Piensa en tí, en quién eres, en quién quieres ser, piensa en dar lo mejor de tí cada día, darle la mejor versión de tu personalidad a la gente que te rodea. Piensa en lo grande que es aprender, en la importancia de respetar, piensa en crecer en tu interior, en ser un mejor hombre, íntegro. Proyecta la firmeza de un líder en tus ojos, no mientas, afronta la verdad, es más valiente y mucho más inteligente.

Abracé a mi madre tan fuerte como pude. Tenía los ojos en lágrimas, tanto ella como yo. La solté y fui a buscar a mi papá frente a la chimenea. Lo abracé sin decirle nada, y él me apretó entre sus brazos por un rato largo, y me fui a dormir.

El lado del beso. [Episodio 7]


Soy más bonita que Beatriz, ella es gordita, yo no. Yo soy flaquita como mi mamá, mi mamá es la más bonita de todas las mamás y yo soy la más bonita de todas las niñas del colegio. Lo que pasa es que no todos saben eso.

Beatriz tiene los dientes salidos y tiene el pelo demasiado crespo, parece un trapero. Es como el pelo quieto de Berta mi empleada, pero mona. Mi mamá dice que es una cachetona con gracia, pero a mi no me parece, me parece que es una tonta y que se aprovecha de su estatura para mandar.

Cuando salimos al recreo, la gordita Beatriz siempre quiere mandar en el juego, todos los niños le hacen caso. Yo no quiero dejarme mandar por ella pero el problema es que Simón y Santiago siempre le hacen caso. Y yo quiero estar cerca de ellos. Así que me aguanto.

Ella escoge con quién debemos casarnos y va repartiendo los niños y las niñas en esposos y esposas. Ella hace el papel del cura de la iglesia y nos pone a todos en fila india para casarnos, cuando llegamos donde ella, nos dice que saquemos la lengua y nos da una galleta invisible que representa el matrimonio.

A Simón siempre lo escoge para casarse con él. Yo también quiero casarme con él. El problema de Simón es que prefiere jugar fútbol que estar con nosotras. Creo que le aburre eso del matrimonio.

Una vez estuve casada con él durante los dos recreos. Nos subimos al árbol de mango y escogimos las mejores ramas para hacer nuestro hogar. Estuvimos cogidos de la mano casi todo el tiempo. Creo que le gusta que sea su esposa ,que le prepare la comida y le cuente los chismes de la novela.

Ese día la cancha de fútbol estaba llena de charcos y era imposible jugar. Todos los niños vinieron a jugar con nosotras. Oscar es el único que siempre juega con nosotras, es más bajito que casi todas las niñas. Beatriz siempre lo pone de guarda-espaldas o de chofer.

Hoy les dije a mis amigas que mejor jugaran conmigo y no con Beatriz. Todas vinieron, incluido Oscar. Le dije que podía ser mi esposo en vez de ser el chofer de ella y aceptó encantado, aunque es extraño tener un esposo más bajito que uno. Al verse sola, también vino a jugar, pero se quedó atrás y en silencio.

Nos fuimos detrás del gimnasio de primaria donde hay unos pupitres abandonados. Yo tomé el papel de la profesora y empezamos la primera charla sobre los preparativos para el matrimonio colectivo de fin de año. Quería demostrarle a la gordita Beatriz que también podía dirigir el juego y que sabía mucho más que ella sobre el matrimonio.

El tema del día: el lado del beso. Empecé por explicarles que hay tres tipos de besos. Los que se dan en las mejillas, como a los conocidos y amigos, los que se dan en los labios, como a los esposos y novios, y los apasionados, como se ven en la televisión, los que se dan cuando se quiere tener hijos.

Les expliqué que para poder tener hijos, el hombre debe darle tres besos apasionados a la mujer, como se ve en la tele, sacando la lengua. Si quieren tener un niño, el lado del beso debe ser a la derecha, si quieren niña, a la izquierda. Creo que Beatriz no entendió nada por la cara que puso. Retomemos...